IA Sanitaria

La IA ya está en la consulta. La pregunta inicial es cómo la pensamos.

Newsletter, investigación, herramientas y reflexión clínica. Con criterio y profundidad.

voz de Inés Cisneros

La inteligencia artificial ya está en nuestras consultas. Llega con los pacientes que traen autodiagnósticos de ChatGPT. Llega cuando salen de sesión y buscan apoyo emocional en chatbots. Llega con los modelos que leen radiografías, sugieren diagnósticos y generan informes.

No es una pregunta de futuro. Es una realidad que nos exige criterio.

Pero la salud no es solo datos, algoritmos ni eficiencia. La salud es cuerpo vivido, interconectado, historia personal, contexto social, relación terapéutica. Y la IA no entiende nada de eso — todavía.

IA Sanitaria nace para ayudarnos a filtrar, contextualizar y traducir lo que la inteligencia artificial trae a nuestra práctica clínica. Con rigor. Con límites. Con las preguntas que la fascinación tecnológica suele olvidar.

"Cómo usar la inteligencia artificial en psicología clínica sin perder el criterio ni la ética."

Tres pilares

La mirada que sostiene este proyecto

IA como herramienta

La IA importa cuando acompaña el juicio clínico, no cuando sustituye el vínculo ni la escucha. Ya nos ayuda a investigar más rápido, a aliviar carga administrativa, a cuestionar nuestras propias hipótesis. Pero estamos aprendiendo: a revisar lo que dice, a sortear la cámara de eco, a separar la humanización forzada de la utilidad real.

Mirada biopsicosocial

Cuerpo, mente y contexto no son compartimentos: lo social se hace biología, lo psicológico es también cuerpo. Aquí no separamos dimensiones — preguntamos cómo se cruzan en cada problema concreto.

Mirada clínica

La IA cambia cómo nos llegan los pacientes, cómo accedemos a la evidencia, cómo gestionamos nuestro tiempo — pero también quién decide, quién paga y de quién dependemos. Pensarla clínicamente es saber dónde integrarla, dónde cuestionarla y dónde frenar.

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Estudio piloto

Nuestra primera evidencia: IA como apoyo reflexivo ante el síndrome del impostor

Estudio piloto con 17 psicólogas españolas. Tres semanas de trabajo estructurado con IA. Resultados preliminares, pero señales que vale la pena leer.

015 de 17 — redujeron su nivel de síndrome del impostor
0tamaño del efecto (Grande)
0%de las participantes mejoraron
0pasaron de intensidad alta a baja

Cómo cambió la intensidad del síndrome del impostor antes y después del programa

Cambios percibidos más frecuentes

Estudio piloto pre-post, N=17, sin grupo control. Resultados preliminares. Los tamaños de efecto pueden ser inestables en muestras pequeñas.

Recibe el estudio completo por email
Sobre la autora

Inés Cisneros

Psicóloga sanitaria. Acabo de investigar qué pasa cuando psicólogas que conviven con el síndrome del impostor trabajan durante tres semanas con LUARA, una aplicación de apoyo reflexivo asistida por IA. De ahí nació IA Sanitaria: de la convicción de que la inteligencia artificial puede ayudarnos a pensar mejor nuestra práctica — si la leemos con criterio y no con fascinación.

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Preguntas frecuentes

Lo que suelen preguntarme